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Blanca Alanís

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Hola ¿Cómo estás? Tómate unos minutos para descansar.

viernes, 19 de septiembre de 2014
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Me he puesto a pensar que muchas veces estamos esperando que las puertas de las oportunidades se abran, pero no entendemos que aún no es el tiempo de que suceda. ¿Cuántos deseamos que Dios nos abra puertas? ¿Cuántos estamos esperando que una puerta específica se abra en nuestras vidas?

Es conveniente aprender no sólo a pedirle a Dios que abra puertas, sino pedirle con humildad que podamos entrar por la puerta adecuada, cuando son varias las que se abren, en el tiempo preciso y de la forma más conveniente.

Tener sabiduría, discernimiento, madurez y carácter para saber por cuál entrar y por cuál no entrar.

Así como se abre, también se puede cerrar una puerta y sucede por dos cosas, por un bien o quizá por irresponsabilidad, por no cumplir con lo que se prometió.

Y, la mayoría de las veces, son puertas que ya nadie puede abrir.

Si queremos que se abran las puertas indicadas, es importante orar y al mismo tiempo agradecer por ellas, el Apóstol Pablo era específico y decía a la gente “Perseveren en la oración acompañada de acción de gracias”.

Por eso, demos gracias por la puerta que estamos esperando que se abra antes de que se abra. “Gracias por la puerta que me vas a abrir y la que no conviene que se abra en este momento”.

Aprender a pedir y orar es importante y no ser conformistas, pues es mejor ser pro-activo, luchar por lo que se desea, por lo que se anhela. Las puertas significan mucho, son el medio de acceso a un lugar, a las personas, a trabajos, a edificios y, no sólo son la entrada sino también la salida.

¿Quieres un trabajo pero no sabes cuál? ¿Quieres prosperar pero no sabes en qué? San Pablo dijo: “Oren para que Dios nos abra las puertas”.

Además de pedir, orar y agradecer, necesitamos perseverar para ver puertas abiertas de parte de Dios, a veces no se abren las puertas en el momento en el que estamos orando, esto requiere fe, agradecimiento, perseverancia, formación y templanza de carácter, Dios nos prepara y luego abre la puerta y nos dice: “Pasa… te estaba esperando”.

Cuando estamos pasando por una necesidad queremos que la puerta se abra de manera instantánea, pero Dios tiene su tiempo. Normalmente cuando alguien está orando de un lado de la puerta, hay otro pidiendo lo mismo del otro lado de la puerta.

“Pide y se te dará; busca y hallarás; llama y se te abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.

Cuando estamos decididos y pedimos que se abra una puerta, es necesario que tengamos la disposición y la responsabilidad de hacer lo que se tenga que hacer para lograr lo que pedimos.

Existe gente que siempre está orando y sólo ora pero no trabaja, o se le presenta la oportunidad y no cumple con lo requerido o pone excusas. Si le pedimos a Dios que nos abra una puerta, Dios nos dice: “Prepárate para el día que se te abra”.

Haz cosas que te encaminen hacia lo que quieres lograr, no esperes a que se abra la puerta, pues tal vez se requiera que actúes de inmediato, lee, prepárate, capacítate para que entres por la puerta que esperabas con la confianza de que estás listo para que suceda.

Tener la humildad necesaria para tocar la puerta, y la sabiduría para ver la oportunidad que tal vez se oculta en algo que no esperabas, sólo lo alcanza el que está preparado.

A veces se nos presentan situaciones difíciles que no entendemos y hasta podemos “renegar” de ellas, pero si estamos sintonizados con el espíritu, poco a poco todo irá tomando forma hasta convertirse en lo que anhelamos.

Cree, confía, ora con humildad, agradece y sobre todo piensa y siente que eres merecedor de todas las Bienaventuranzas que existen para ti. ¡Un abrazo!

 

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